Emprender
5 razones para emprender en papelería creativa y Candy Bar
Por qué elegí este rubro, contado sin vender humo: lo bueno, lo que cuesta y por qué creo que es una linda forma de empezar algo tuyo.
Por Male De Santos · Rincón de Ideas · · 5 min de lectura
¿Hace tiempo que tenés ganas de empezar algo tuyo pero no sabés si este rubro es para vos?
Te cuento por qué lo elegí yo.
Cuando arrancamos con Rincón no teníamos un taller lleno de máquinas. Teníamos una computadora, una impresora común y muchas más dudas que certezas.
Con el tiempo me di cuenta de que hay cosas de la papelería creativa y el candy bar que lo hacen un rubro muy lindo para empezar. No porque sea fácil ni porque te llenes de plata. Por otras razones, más concretas.
Acá van las cinco.
1Podés empezar con mucho menos de lo que imaginás
Cuando pensás en emprender en papelería creativa, la cabeza se te va enseguida a la impresora, la plotter, la laminadora, la guillotina, el cuartito lleno de papeles.
Y eso frena a un montón de gente antes de arrancar.
Pero para hacer tus primeros productos alcanza con una tijera, una regla y un cúter. Si no tenés impresora, imprimís en una gráfica y ese costo se lo sumás al pedido. Nosotros empezamos así.
Obviamente no significa que mañana empezás y vendés un montón. Y algo vas a poner: la computadora, internet, los primeros papeles, tu tiempo. Pero es muchísimo menos de lo que estás imaginando ahora.
Video Cómo iniciar un emprendimiento de Candy Bar con poco presupuesto2Con los mismos materiales hacés productos muy distintos
Esta para mí es una de las cosas más lindas del rubro.
Con papel, tinta, plasticola y cuatro herramientas hacés cosas que no se parecen en nada entre sí: milk box, bolsitas, toppers, golosinas personalizadas, invitaciones, pochocleras, banderines, cajitas.
Aprendés una técnica y de golpe se te ocurren diez productos nuevos. Y después pasa algo peligroso: empezás haciendo una bolsita y terminás queriendo hacer absolutamente todo.
A diferencia de un emprendimiento gastronómico, tus materiales no son perecederos de consumo inmediato. Podés comprar y guardar, y hasta aprovechar una compra grande cuando conseguís buen precio.
Eso sí, no duran para siempre: la plasticola se seca y el papel se ondula con la humedad. Guardalos en un lugar seco, separados y rotulados.
3No tenés que empezar haciendo todo
Cuando descubrís este mundo pasa algo: querés comprar todo, aprender todo y vender todo. Al mismo tiempo.
Y no hace falta.
Podés arrancar con una sola categoría. Golosinas personalizadas. O cajas. O toppers. Una.
Elegís esa, la hacés bien, le sacás fotos lindas y empezás a venderla. Después vas sumando técnicas y productos de a uno.
Eso te baja de golpe la inversión, la cantidad de materiales que necesitás, lo que tenés que aprender de entrada y esa sensación fea de estar abrumada.
Y si justo estás en esa etapa en la que ves mil herramientas y no sabés cuáles necesitás de verdad, en Rincón tenemos el ABC de materiales y herramientas, donde vemos qué conviene según el momento de tu emprendimiento.
4Podés empezar sin fabricar nada físico
Esto a mucha gente le sorprende: se puede emprender en este rubro sin hacer un solo producto con las manos.
Son los kits imprimibles. Diseñás el kit completo de una temática (etiquetas, toppers, cajitas, banderines), lo vendés, y tu clienta lo imprime y lo arma.
Sin impresora. Sin papel. Sin tinta. Sin lugar para producir. Sin envíos.
Ojo, gratis no es: necesitás computadora, internet, alguna herramienta de diseño y sobre todo tiempo para aprender. Pero es de las formas más livianas de arrancar. Y tiene algo lindo: un diseño lo hacés una vez y lo vendés muchas.
Si te interesa este camino, tenemos cursos de kits imprimibles editables según el programa que quieras usar.
5Nunca hacés dos veces lo mismo
Un mes hacés un cumple de fútbol. Al otro, uno de princesas. Al otro, una temática que hace seis meses no existía.
Cambian los personajes, los colores, los estilos, los materiales. Y aparecen las fechas: Navidad, Día de la Madre, egresaditos, comuniones.
Cada cosa nueva que aprendés se te convierte en un producto más para ofrecer.
Para mí esa es la parte que más engancha: es un trabajo donde no parás de crear.
¿Y la ganancia?
Te lo digo derecho, porque acá a veces se promete de más.
Que un producto use pocos materiales no significa automáticamente que te deje mucha ganancia.
En el precio tienen que entrar los materiales, tu tiempo de trabajo, tus gastos, el desperdicio y las herramientas que se van gastando. Recién después de todo eso, la ganancia.
Cuando el precio está bien puesto, este rubro funciona muy bien. Cuando está mal, trabajás muchísimo y no te queda nada. No lo desarrollo acá porque tenemos la nota completa sobre cómo calcular tus precios.
Video ¿Cómo poner los precios a productos de candy bar?Empezá por uno
No necesitás el taller perfecto. Ni todas las máquinas. Ni saber hacer cincuenta productos.
Empezá por uno. Aprendé a hacerlo bien. Hacé pruebas. Sacale una foto decente. Mostralo.
Y después vas creciendo.
Nosotros arrancamos con una impresora común y muchísimas dudas. Todo lo demás llegó después, comprado con la ganancia del propio trabajo.
¿Querés empezar pero no sabés por dónde? Armamos un pack con todo lo del arranque: qué materiales y herramientas necesitás, cómo diseñar tus productos y cómo mostrarlos y venderlos.
Contame: ¿qué te está frenando para empezar? Te leo acá abajo.
Male.