Impresión y materiales
Cómo cuidar tu impresora para que dure más y siempre imprima bien
Dónde ponerla, cada cuánto usarla, cuándo conviene limpiar el cabezal y cuándo no, qué papeles admite de verdad y qué revisar cuando la impresión sale con líneas.
Por Male De Santos · Rincón de Ideas · · 15 min de lectura
Si la impresora es una de tus principales herramientas de trabajo, cuidarla no es un detalle.
De ella dependen tus entregas. Una impresora bien cuidada te evita dolores de cabeza, te ahorra impresiones que salen mal, papel tirado a la basura, tinta gastada al pedo y esas noches horribles de «tengo que entregar mañana y no me imprime».
Ahora, quiero arrancar aclarando algo que casi nadie dice: cuidar una impresora no significa estar tocándola todo el tiempo.
Y sí, todas alguna vez vimos una rayita en la impresión y automáticamente apretamos «limpieza de cabezal» cinco veces seguidas. Pero ojo, porque no siempre esa es la solución, y de hecho a veces es parte del problema.
Buena parte del cuidado consiste en saber cuándo intervenir y cuándo dejar que la impresora haga su propio mantenimiento, que lo hace sola y bastante bien.
Te dejo la guía completa. Guardala en favoritos, porque es de esas para volver a mirar cuando algo se pone raro.
Todo lo que sigue es orientativo. Dos impresoras pueden necesitar procedimientos distintos, así que cada vez que algo dependa del modelo te lo voy a decir. Al final te cuento cómo encontrar el manual del tuyo, y te dejo las fuentes oficiales de donde saqué cada recomendación.
1. Dónde poner la impresora
Parece lo menos importante y sin embargo es de lo que más incide. El lugar donde la apoyás la va a acompañar todos los días.
Lejos del calor y del sol directo
Nada de ponerla al lado de una estufa, de un caloventor, arriba de un electrodoméstico que largue calor, ni contra una ventana donde le pegue el sol toda la tarde.
El motivo es el que ya sabemos: el calor le seca la tinta al cabezal, y un cabezal con tinta seca es un cabezal tapado.
Acá quiero corregir algo que decía en la versión anterior de este artículo, porque no era del todo exacto. Yo hablaba de mantenerla «en temperaturas bajas», y en realidad los fabricantes no piden frío: piden un rango. Canon, por ejemplo, especifica para su serie G de tanque de tinta una temperatura de operación de 5 a 35 °C y una humedad de 10 a 90%, sin condensación. El rango exacto cambia según la línea y el modelo, pero la idea es la misma: el frío de más tampoco sirve. Lo que hay que evitar son los extremos y, sobre todo, los cambios bruscos.
Ojo con la humedad
La humedad alta le hace mal a la impresora, pero además le hace mal a algo que a nosotras nos importa muchísimo: el papel.
Un papel que estuvo guardado en un ambiente húmedo se ondula, se pone blando y empieza a dar problemas de alimentación y de calidad de impresión. Si tenés la impresora y las resmas en un lugar húmedo, vas a pelear con las dos cosas a la vez.
Superficie firme, pareja y con lugar alrededor
Que esté bien apoyada, sin hamacarse, sin nada abajo que la haga quedar torcida. Una impresora inclinada puede darte problemas de alimentación de papel.
Y dejale aire alrededor. Muchos modelos necesitan espacio para abrir bandejas y para que salga el papel sin chocar contra nada. Fijate cuánto pide el tuyo, porque varía bastante entre modelos.
Si podés, no la tengas en el piso. Junta muchísimo más polvo, le entra pelusa y encima trabajás incómoda. Una mesa firme, aunque sea chiquita, es mejor que el mejor rincón del piso.
2. El polvo es el enemigo silencioso
Y en nuestro rubro es peor que en cualquier otro, porque nosotras no generamos polvo común: generamos recortes, pelusa de papel, purpurina y restos de brillo. Todo eso vuela y todo eso se mete.
Tu mesa de trabajo también cuenta
De nada sirve limpiar la impresora si está rodeada de recortes. Después de cortar, pasá un trapo por la mesa y sacá los restos. Si trabajás con brillantina cerca de la impresora, tapala o corré una de las dos cosas.
Y guardá el papel cerrado, no apilado a la intemperie juntando polvo. El papel sucio es papel que entra sucio a la impresora.
La limpieza de afuera
Pasale un paño seco o apenas humedecido por la carcasa, cada tanto. Mantené cerradas las tapas y las bandejas cuando no la estés usando, así no le entra polvo. Si la vas a tener parada un tiempo largo, taparla con una tela liviana está perfecto.
Hasta dónde meter mano adentro
Acá quiero ser muy clara, porque en la versión anterior de este artículo yo recomendaba limpiarla por dentro todos los días y hoy no lo recomiendo así.
La limpieza interna se hace solo siguiendo las indicaciones del manual de tu modelo, y sin tocar componentes delicados. El cabezal y las cintas no se limpian a mano.
Nada de alcohol, nada de líquidos caseros, nada de jeringas, nada de destapar cabezales con métodos de internet. Cada uno de esos «trucos» arruinó más impresoras de las que salvó. Si tu modelo tiene un procedimiento de limpieza interna, el fabricante te lo explica. Si no lo tiene, no lo inventes.
3. Usala seguido, pero olvidate de la regla de «una vez por semana»
Este punto lo revisé a fondo, porque durante años repetí que había que imprimir una vez por semana y quiero contarte qué dicen realmente los fabricantes.
Qué pasa cuando una inkjet queda parada
En una impresora de chorro de tinta, la tinta que está en los inyectores puede secarse si el equipo pasa mucho tiempo sin usarse. Eso es lo que se llama «cabezal tapado» y es el problema más común de todos.
Así que sí: una impresora que se usa seguido se tapa menos. Eso no cambió.
Qué dicen los fabricantes
Lo que sí cambió es la cifra que yo daba. Epson, que es la marca que más usamos en este rubro, documenta dos cosas:
- Si no la usás muy seguido, imprimir algunas páginas al menos una vez al mes ayuda a mantener la calidad de impresión.
- Encender la impresora al menos cada dos semanas, porque al encenderla hace sola una limpieza automática del cabezal.
O sea que imprimir semanalmente no está mal, pero tampoco es una regla universal ni la cifra oficial. Si vos imprimís todas las semanas porque trabajás, buenísimo, no tenés que hacer nada especial. Y si tenés una temporada floja, con encenderla cada dos semanas y hacerle una impresión al mes ya la estás cuidando.
Tanque de tinta: es lo más habitual en papelería. Aplica todo lo de arriba.
Cartuchos: además de lo anterior, si sacás un cartucho de la impresora volvé a ponerlo lo antes posible. Fuera del equipo y sin protección, la tinta se seca en los inyectores.
Láser: funciona con tóner, que es polvo, no líquido. No se le «tapa el cabezal» ni tiene este problema. Si tenés una láser, esta sección no te aplica.
Si te vas de vacaciones o parás un tiempo
Antes de parar, hacé una impresión que use todos los colores. Dejala apagada correctamente (ya vamos a eso en el punto que sigue) y, si podés, pedile a alguien que la encienda una vez cada dos semanas. Con eso corre su ciclo de limpieza sola.
Cuando volvés, no imprimas el pedido directo: hacé primero una prueba y fijate cómo sale.
4. Apagala siempre con el botón de encendido
Si de todo este artículo te llevás una sola cosa, que sea esta. Es de lo más importante y de lo que menos se sabe.
Cuando apagás la impresora con su propio botón, el equipo hace algo antes de apagarse: mueve el cabezal a su posición de reposo y lo tapa. Ese tapado es lo que evita que la tinta de los inyectores se seque mientras está apagada.
Si en cambio la apagás cortando la zapatilla, desenchufándola o con una llave de luz, el cabezal queda destapado. Y ahí la tinta se seca tranquila.
Botón de encendido de la impresora → esperá a que se apague la luz y a que termine de hacer sus ruiditos → recién ahí, si querés, cortá la zapatilla.
Ese ratito entre que apretás el botón y se apaga la luz no es que la impresora está lenta: se está guardando.
Y una pregunta que me hacen muchísimo: si la uso todos los días, ¿la apago o la dejo prendida?
Las dos están bien, siempre que cuando la apagues lo hagas con el botón. Dejarla encendida tiene una ventaja: mientras está prendida, la impresora hace mantenimiento del cabezal por su cuenta. Apagarla bien también la protege. Lo único realmente malo es apagarla mal.
5. No aprietes «limpieza de cabezal» apenas ves una rayita
Esta sección la agregué porque es, de lejos, el error más caro que cometemos.
Por qué la limpieza no es gratis
Epson lo dice con todas las letras en su documentación: la limpieza consume tinta, así que hay que limpiar solo si la calidad de impresión bajó.
Y hay un segundo costo que casi nadie conoce. Esa tinta que se usa en la limpieza no desaparece: va a parar a unas almohadillas absorbentes que están adentro de la impresora, o a la caja de mantenimiento en los modelos que la tienen. Cada limpieza las llena un poco más. Cuando se llenan, el equipo deja de imprimir hasta que se reemplacen.
O sea que cada limpieza al pedo te gasta tinta y te acerca un poco más a un repuesto que no es barato.
El orden correcto, paso a paso
Antes de apretar cualquier botón:
Mirá bien la impresión. ¿Qué le pasa exactamente? ¿Faltan líneas? ¿Falta un color entero? ¿Está corrida? No es lo mismo y no se arregla igual.
Hacé una prueba de inyectores si tu modelo la tiene. Es la que te dice si realmente hay algo tapado. Te la explico en el punto que sigue.
Mirá el resultado de esa prueba e identificá qué falta y en qué color.
Recién ahí, si hay inyectores tapados, hacé la limpieza que indica tu fabricante.
Volvé a hacer la prueba de inyectores para confirmar si se solucionó.
Parecen muchos pasos, pero te lleva menos tiempo que hacer cinco limpiezas seguidas y quedarte igual.
¿Y si después de varias limpiezas no mejora?
Acá hay un dato buenísimo que está en la documentación de Epson y que muy poca gente conoce.
Si hiciste la limpieza hasta tres veces y no ves mejora, lo que recomiendan es: apagar la impresora con el botón de encendido, esperar al menos 12 horas, y recién después volver a hacer la prueba de inyectores y limpiar si hace falta.
Sí, doce horas. Suena a nada y es lo que más funciona. Ese descanso ablanda la tinta seca y muchas veces destapa lo que cinco limpiezas seguidas no lograron. Insistir en el momento no solo no arregla: gasta tinta y llena las almohadillas.
Si el nivel de tinta está bajo, puede que la impresora directamente no te deje hacer la limpieza. Es lógico: el procedimiento necesita tinta para hacerse. Puede que tengas que recargar primero.
6. La prueba de inyectores: preguntarle a la impresora si está bien
La prueba de inyectores, o nozzle check, es la herramienta de diagnóstico más útil que tenés y es gratis.
Es, básicamente, preguntarle a la impresora: «¿me estás tirando bien todos los colores?»
Cómo funciona
La impresora imprime un patrón de prueba, en general una grilla de líneas o bloques de cada color. Vos mirás ese papel y comparás con el patrón correcto que aparece en la pantalla o en el manual.
Se puede hacer desde el panel de la impresora o desde el software en la computadora, y el camino exacto cambia según el modelo. Buscalo en tu manual como «prueba de inyectores», «test de boquillas» o «nozzle check».
Qué te está diciendo el resultado
| Lo que ves | Qué significa |
|---|---|
| El patrón sale completo y parejo | Los inyectores están bien. Si igual te imprime mal, el problema es otro (mirá el punto 11). |
| Faltan líneas o se ven entrecortadas | Hay inyectores tapados. Acá sí corresponde una limpieza. |
| Falta un color completo | Ese color no está saliendo. Revisá también el nivel de tinta antes de limpiar. |
| Todo se ve muy pálido | Puede ser nivel de tinta bajo o inyectores parcialmente tapados. |
Tomate el hábito de hacer esta prueba antes de arrancar un pedido grande. Treinta segundos y una hoja te pueden ahorrar reimprimir cincuenta.
7. Papeles y gramajes: que entre no significa que se pueda
Este era uno de los mejores consejos del artículo original y quiero desarrollarlo bien, porque en papelería creativa es el tema.
Que la hoja entre no quiere decir que la puedas usar
Esto es lo más importante de toda la sección. Que una cartulina entre físicamente en la bandeja no significa que tu impresora pueda con ella.
Cada modelo tiene especificado un rango de gramaje y de espesor que puede alimentar correctamente. Pasarse de ahí es forzar los rodillos que toman las hojas, y esa es una de las formas más rápidas de romper el sistema de alimentación.
Gramaje y espesor no son lo mismo
El gramaje son los gramos por metro cuadrado (esos «250 g» que decimos siempre) y mide cuánto pesa el papel. El espesor mide cuánto abulta.
Dos papeles del mismo gramaje pueden tener espesores distintos según cómo estén fabricados. Por eso algunos fabricantes especifican las dos cosas, y por eso una cartulina de 250 g puede pasar sin drama y otra del mismo gramaje trabarse.
Dónde mirar cuánto admite la tuya
En el manual o en la ficha técnica del modelo, buscá «especificaciones de papel», «paper weight» o «gramaje». Brother, por ejemplo, publica tablas de peso y espesor admitido por modelo y por bandeja, porque no todas las entradas de papel admiten lo mismo: muchas impresoras tienen una bandeja principal y una entrada trasera o manual que banca papeles más gruesos.
Si hacés cajitas, toppers, invitaciones o carteles, seguro querés probar papeles más gruesos. Antes de meter una cartulina de determinado gramaje, revisá cuánto admite realmente tu impresora y por qué entrada.
Y un dato para tener presente: Brother advierte que la mayoría de las cartulinas quedan fuera de las especificaciones recomendadas de sus equipos inkjet y pueden no alimentarse bien. No es que no vayan a entrar nunca: es que estás trabajando en el límite y conviene saberlo.
Configurá el tipo de papel antes de imprimir
Este es el error más invisible de todos, y probablemente el que más impresiones arruinadas causa.
Cuando en el driver elegís el tipo de papel, la impresora ajusta cuánta tinta tira y cuánto tarda en secar. Si le decís «papel común» y estás imprimiendo en fotográfico, o al revés, el resultado va a estar mal aunque la impresora esté impecable.
Los colores salen apagados, o la tinta se corre, o queda pegajosa. Y una se vuelve loca limpiando cabezales cuando el problema estaba en un menú desplegable.
¿Andás perdida con los papeles? Armamos dos guías gratuitas con los tipos, medidas y gramajes que más usamos, y para qué sirve cada uno.
8. Nunca fuerces una hoja
Este consejo estaba en el artículo original en una línea, y merece más.
Si tenés que hacer fuerza, algo no está funcionando bien. Punto.
La impresora está diseñada para que el papel entre y salga solo. Cuando empujás, tirás o acomodás a la fuerza, estás forzando piezas que no están hechas para eso.
El papel no entra o entra torcido
No lo empujes. Sacalo, revisá que la guía lateral esté bien apoyada contra el borde del papel (ni suelta ni apretando de más) y volvé a cargarlo.
Fijate también que las hojas estén parejas y sin ondas. Un papel humedecido o guardado torcido entra torcido.
Toma varias hojas juntas
Es de lo más común y tiene solución fácil: sacá el taco, abanicá los bordes para separar las hojas, emparejalas golpeando suave contra la mesa y volvé a cargarlas.
Otras dos cosas que ayudan: no cargar demasiadas hojas de una y asegurarte de que la tapa del equipo esté cerrada.
Si se trabó
Acá te pido especialmente que no improvises. No tires del papel de cualquier lado ni con fuerza: podés romper piezas internas o dejar pedacitos de papel adentro, que es peor que el atasco original.
Cada modelo tiene su procedimiento, con sus tapas y su dirección para sacar el papel. Buscá «atasco de papel» en el manual de tu impresora y seguilo tal cual. En general la impresora te muestra en pantalla dónde está el papel trabado.
9. Los rodillos, esos desconocidos
Los rodillos son las rueditas de goma que agarran la hoja y la hacen avanzar. Trabajan siempre y nadie se acuerda de ellos hasta que fallan.
Cómo se ensucian
Con el uso se les va acumulando polvo y pelusa del papel. Cuando eso pasa, pierden agarre. Y un rodillo sin agarre patina: no toma la hoja, o la toma torcida.
En nuestro rubro se ensucian más rápido, porque cortamos, troquelamos y trabajamos con papeles que largan más pelusa.
Señales de que hay un problema de alimentación
- La hoja entra torcida seguido, aunque la cargues bien.
- No toma el papel, o lo intenta varias veces antes de agarrarlo.
- Toma varias hojas juntas.
- Aparecen atascos cada vez más seguido.
Si te pasa una vez, puede ser el papel. Si te pasa siempre, mirá los rodillos.
Qué contemplan los fabricantes
Varios modelos tienen un procedimiento propio de limpieza de la guía de papel, que se corre desde el panel o desde el software y hace pasar una hoja limpiando el recorrido. Epson además vende hojas de limpieza específicas para sacarle el polvo a los rodillos cuando pasar papel común no alcanza.
Fijate si tu modelo tiene ese procedimiento y usá ese. No le pases alcohol ni productos de limpieza a los rodillos por tu cuenta: la goma se reseca, pierde agarre y el remedio termina siendo peor que la enfermedad.
10. Tintas, niveles y caja de mantenimiento
El tema tinta genera debates eternos en los grupos. Vamos por partes y sin fanatismos.
Lo innegociable: que sea compatible con tu sistema
Antes de discutir original o alternativa, lo básico: la tinta tiene que ser la correcta para tu tipo de impresora y para tu modelo. Una tinta pensada para otro sistema puede darte problemas serios, y ahí no hay marca que valga.
Original o alternativa: qué dice la garantía
Acá está el dato que a todas nos interesa y que casi nunca se explica bien.
Según la documentación de Epson, usar tinta que no sea original no anula automáticamente la garantía del producto. Pero, y este pero es grande: si esa tinta causa una falla, la reparación de esa falla no queda cubierta. Es distinto y es importante entender la diferencia.
Así que no, no es cierto que cualquier tinta alternativa te arruina la impresora. Y tampoco es cierto que da todo lo mismo. La decisión es tuya, sabiendo eso.
Cómo evaluar una tinta alternativa
Si vas a usar alternativa, que sea de calidad y específica para tu impresora. Mirá:
- Consistencia del color. ¿Te da el mismo resultado siempre? En papelería esto importa muchísimo, porque tenés que hacer coincidir un pedido de hoy con uno de hace dos meses.
- Confiabilidad del proveedor. Que sea el mismo, siempre, y que puedas conseguirlo. Cambiar de tinta cada vez es pedir problemas.
- Comportamiento en tus papeles. Probala en el papel que más usás antes de comprometerte.
- Qué dicen otras que ya la usan en tu mismo modelo.
No dejes que el nivel llegue al fondo
Si tenés sistema de tanque, esto es importante y poca gente lo sabe.
Epson advierte que seguir imprimiendo con el nivel de tinta por debajo de la línea inferior del tanque puede dañar el equipo. No es solo que salga clarito: es que le hace mal.
Y hay un detalle clave: la impresora no mide el tanque de verdad. Estima cuánta tinta usaste llevando la cuenta por dentro. Por eso lo que marca en pantalla puede no coincidir con la realidad, y por eso conviene mirar los tanques a ojo cada tanto. Es literalmente agacharse y mirar.
La caja de mantenimiento y las almohadillas
Te lo conté arriba pero acá va completo, porque es una sorpresa muy fea cuando aparece.
Adentro de la impresora hay unas almohadillas absorbentes (en algunos modelos, dentro de una caja de mantenimiento reemplazable) que juntan toda la tinta que no va al papel: la de la carga inicial, la de cada ciclo de limpieza y la de las impresiones sin margen.
Cuando se llenan, la impresora no te deja imprimir ni limpiar el cabezal hasta que se reemplacen. Y Epson aclara que es una pieza reemplazable que no está cubierta por la garantía.
Porque conecta directo con el punto 5. Cada limpieza de cabezal innecesaria llena un poquito más esas almohadillas. Cuidar cuándo limpiás no es solo ahorrar tinta: es estirar la vida de un repuesto que cuesta bastante.
Si tu impresora te avisa que la caja está por llenarse, no lo dejes para después. Averiguá el repuesto para tu modelo antes de quedarte con un pedido a medio imprimir.
11. Mi impresión salió mal: qué revisar antes de asustarte
Llegamos a la sección para guardar. Buscá tu síntoma y hacé la lista en orden, de arriba hacia abajo, sin saltear. La mayoría de las veces se resuelve en los primeros dos puntos.
Aparecen líneas horizontales o franjas
- Hacé una prueba de inyectores. Es lo primero, siempre.
- Revisá el nivel de tinta mirando los tanques, no solo la pantalla.
- Fijate que el tipo de papel configurado sea el que realmente estás usando.
- Probá subiendo la calidad de impresión en el driver.
- Si el patrón de inyectores salía mal, hacé la limpieza que indica tu fabricante y volvé a probar.
Falta un color entero
- Mirá el nivel de ese color a ojo. Es la causa número uno.
- Hacé la prueba de inyectores para confirmar si es falta de tinta o inyector tapado.
- Si es tapado, limpieza del fabricante y volvés a verificar.
- Si después de tres limpiezas sigue igual: apagá con el botón, esperá 12 horas y volvé a intentar.
- En impresoras de cartucho, revisá que el cartucho esté bien puesto y que le hayas sacado el precinto.
La impresión sale muy clara o desvaída
- Tipo de papel mal configurado. Es la causa más frecuente de todas.
- Revisá si tenés activado algún modo borrador o economizador de tinta.
- Niveles de tinta.
- Prueba de inyectores.
- Fijate que estés imprimiendo del lado correcto del papel. En fotográficos y opalinas los dos lados son distintos, y del lado equivocado la tinta no se fija.
Los colores se ven raros o no coinciden con la pantalla
- Tipo de papel en el driver. De nuevo: cambia cuánta tinta tira.
- Prueba de inyectores, por si falta parcialmente un color.
- Tené en cuenta que la pantalla y el papel nunca van a ser idénticos: la pantalla ilumina, el papel refleja.
- Si cambiaste de marca o de lote de tinta, puede venir por ahí.
- Si cambiaste de papel, también: el mismo archivo en opalina y en fotográfico da colores distintos.
La impresión sale corrida o desalineada
- Corré la alineación de cabezales desde el panel o el software, si tu modelo la tiene.
- Revisá que el papel esté bien cargado y la guía lateral apoyada.
- Fijate que el tamaño de papel del archivo coincida con el que cargaste.
- Revisá los márgenes del documento. Muchas impresoras no imprimen hasta el borde.
- Si estás imprimiendo un molde o troquel, imprimí siempre al 100%, sin «ajustar a la página». Ese ajuste te cambia las medidas y ahí las cajas no cierran.
Toma el papel pero sale en blanco
- Revisá que el material sea compatible con tu tipo de impresión. Pasa mucho con acetatos, transparencias y papeles especiales: hay versiones para inkjet y versiones para láser, y no son intercambiables. Si le ponés a una inkjet un material que no absorbe la tinta, la tinta no se fija.
- Fijate que estés imprimiendo del lado tratado del material.
- Niveles de tinta y prueba de inyectores.
- Revisá que el archivo no tenga la capa oculta o el color en blanco, que también pasa.
Cuando pruebes algo nuevo, cambiá una sola cosa por vez y anotá qué hiciste. Si cambiás el papel, la calidad y la tinta todo junto y sale bien, no vas a saber qué lo arregló. Y la próxima vez estás igual de perdida.
12. Errores que le hacen mal a tu impresora
Un resumen para tener a mano. Todo esto ya lo vimos, pero junto pega distinto:
- Apagarla de la zapatilla o desenchufándola. El cabezal queda destapado y la tinta se seca.
- Hacer limpiezas de cabezal en cadena. Gastás tinta y llenás las almohadillas sin resolver nada.
- Meter papeles fuera de especificación. Que entre no significa que se pueda.
- Forzar una hoja a la entrada, a la salida o para destrabar un atasco.
- Dejar que el nivel de tinta baje del mínimo y seguir imprimiendo igual.
- Usar tinta que no corresponde a tu sistema o cambiar de proveedor cada vez.
- Limpiarla por dentro con métodos caseros: alcohol, jeringas, tutoriales sueltos. Es la forma más rápida de convertir un problema chico en uno terminal.
- Tenerla rodeada de recortes, polvo y purpurina.
- Apoyar cosas encima o dejar objetos en las bandejas. Ojo con las tijeras y los cúters apoyados arriba.
- Ignorar los atascos y los avisos que te tira en pantalla.
- No configurar el tipo de papel antes de imprimir.
13. Armate una rutina de cuidado
No hace falta que sea nada complicado. Con esto ya estás mejor que el 90%:
Antes de arrancar un pedido
- Mirá los niveles de tinta a ojo.
- Hacé una impresión de prueba, sobre todo si el pedido es grande o si hace días que no la usás.
- Fijate que el papel esté derecho, seco y bien cargado.
- Configurá el tipo de papel y la calidad en el driver.
Cada tanto
- Limpiale el exterior y el área donde trabaja.
- Hacé una prueba de inyectores aunque no tengas problemas, para saber cómo viene.
- Si estás en una temporada floja, encendela cada dos semanas e imprimí algo al menos una vez al mes.
- Prestale atención a si empieza a tomar mal el papel.
- Fijate si hay aviso de caja de mantenimiento.
Cuando aparece un problema
- Mirá bien la impresión e identificá el síntoma exacto.
- Prueba de inyectores.
- Revisá lo simple primero: tipo de papel, calidad, niveles, lado del papel.
- Recién después, la limpieza que indica tu fabricante.
- Si no mejora en tres intentos: apagar con el botón y esperar 12 horas.
Y una aclaración honesta: no te puedo dar frecuencias exactas para todo, porque dependen de tu modelo, de cuánto imprimís y de tu ambiente. Lo que sí podés hacer es mirar el manual una vez y anotarte las de tu impresora.
14. El manual de tu impresora es tu mejor amigo
Todo lo que leíste hasta acá es orientación general. Pero dos impresoras pueden necesitar procedimientos distintos, y la única fuente que sabe de la tuya es el fabricante.
Cómo encontrarlo
Buscá el modelo exacto. Está en una etiqueta al frente, arriba o atrás del equipo. Anotalo completo, con letras y números: no es lo mismo una L3110 que una L3150.
Buscá en Google: marca + modelo exacto + «manual». Por ejemplo: Epson L4160 manual.
Entrá al sitio oficial del fabricante, no a páginas de terceros ni a blogs que copian información. Epson, Canon, Brother y HP tienen todos sus manuales publicados y gratis.
Guardate el PDF en la carpeta de tu emprendimiento, o el link en favoritos. El día que lo necesites vas a estar apurada.
Lo que más te conviene mirar y anotar: gramaje y espesor admitido por cada bandeja, cómo se hace la prueba de inyectores, cómo se hace la limpieza, cómo se destraba un atasco y qué repuesto de caja de mantenimiento lleva.
Cuidar la impresora también es cuidar tu trabajo
Cuando la impresora es parte de tu emprendimiento, no es un electrodoméstico más: es la que hace que puedas entregar.
Y la buena noticia es que la mayoría de los problemas serios no aparecen de la nada. Aparecen después de meses de apagarla de la zapatilla, meterle papeles que no van, hacerle limpiezas de más y no mirar nunca los niveles.
O sea que la mayoría se pueden evitar. Con los materiales correctos, con un poco de atención y siguiendo lo que el propio equipo recomienda.
No se trata de estar encima de la impresora. Se trata de hacer bien tres o cuatro cosas simples y dejarla trabajar.
Si algo de todo esto te resultó nuevo, no te sientas mal: yo aprendí varias de estas cosas rompiendo, y otras las tuve que corregir de lo que yo misma daba por sentado durante años.
Seguí aprendiendo con nosotros
En el curso de materiales y herramientas para papelería creativa vemos papeles para inkjet y láser, tipos y gramajes, qué herramientas necesitás de verdad y cómo elegir tu impresora si estás por comprar la primera.
Contame en los comentarios: ¿qué le pasa a tu impresora? Entre todas seguro le encontramos la vuelta.
Male.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tengo que usar mi impresora para que no se tape el cabezal?
Depende del modelo, pero Epson documenta dos recomendaciones para sus equipos: imprimir algunas páginas al menos una vez al mes si no la usás seguido, y encender la impresora al menos cada dos semanas, porque al encenderse hace sola una limpieza automática del cabezal.
Si trabajás y la usás todas las semanas, no tenés que hacer nada especial. Las impresoras láser no tienen este problema, porque usan tóner en polvo y no tinta líquida.
¿Está bien apagar la impresora si la uso todos los días?
Sí, siempre que la apagues con su propio botón de encendido. Ese botón hace que la impresora mueva el cabezal a su posición de reposo y lo tape, que es justamente lo que evita que la tinta se seque.
Lo que no hay que hacer nunca es apagarla cortando la zapatilla o desenchufándola, porque el cabezal queda destapado. Esperá siempre a que se apague la luz antes de cortar la corriente. Dejarla encendida también es válido: mientras está prendida hace mantenimiento del cabezal por su cuenta.
¿Cada cuánto hay que hacer una limpieza de cabezales?
No hay una frecuencia recomendada, porque la limpieza no es una tarea de rutina: es una solución a un problema. Epson indica que la limpieza consume tinta y que hay que hacerla solo si la calidad de impresión bajó.
Antes de limpiar conviene hacer una prueba de inyectores para confirmar que efectivamente hay algo tapado. Y si después de limpiar hasta tres veces no ves mejora, la recomendación es apagar la impresora con el botón, esperar al menos 12 horas y recién después volver a intentar.
¿Por qué mi impresora imprime con líneas?
La causa más común son inyectores parcial o totalmente tapados, pero no es la única y conviene no darlo por hecho. Empezá haciendo una prueba de inyectores, que es la que te lo confirma.
Revisá también el nivel de tinta mirando los tanques a ojo, que el tipo de papel configurado en el driver sea el que realmente estás usando, y la calidad de impresión seleccionada. Si el patrón de la prueba sale incompleto, ahí sí corresponde hacer la limpieza que indique tu fabricante.
¿Qué pasa si uso un papel de mayor gramaje del que admite mi impresora?
Que la hoja entre físicamente no significa que tu impresora pueda con ella. Pasarse del gramaje o el espesor especificado fuerza los rodillos que toman el papel y puede causar atascos, alimentación torcida y desgaste del sistema de alimentación.
Cada modelo tiene su rango, y muchas impresoras admiten más gramaje por la entrada trasera o manual que por la bandeja principal. Revisá las especificaciones de tu modelo. Brother, por ejemplo, advierte que la mayoría de las cartulinas quedan fuera de las especificaciones recomendadas de sus equipos inkjet.
¿Puedo usar tinta alternativa sin arruinar la impresora?
Lo primero es que la tinta sea la correcta para tu tipo de impresora y tu modelo. Sobre original o alternativa, Epson aclara que usar tinta no original no anula automáticamente la garantía del producto, pero que si esa tinta causa una falla, la reparación de esa falla no queda cubierta.
Si elegís alternativa, buscá una de calidad y específica para tu impresora, mantenete con el mismo proveedor para que el color te dé parejo entre pedidos, y probala en el papel que más usás antes de comprometerte.
¿Qué es la caja de mantenimiento y por qué me pide cambiarla?
Adentro de la impresora hay almohadillas absorbentes que juntan toda la tinta que no va al papel: la de la carga inicial, la de cada ciclo de limpieza del cabezal y la de las impresiones sin margen. En algunos modelos están dentro de una caja de mantenimiento reemplazable.
Cuando se llenan, la impresora no te deja imprimir ni limpiar el cabezal hasta que se reemplacen. Epson aclara que es una pieza reemplazable no cubierta por la garantía. Cuantas más limpiezas de cabezal innecesarias hagas, más rápido se llenan.
¿Qué hago si la impresora no toma el papel?
Sacá el taco de hojas, abanicá los bordes para separarlas, emparejalas contra la mesa y volvé a cargarlas apoyando la guía lateral contra el borde, sin apretar de más. No cargues demasiadas hojas de una vez y fijate que la tapa del equipo esté cerrada.
Si el problema se repite siempre, puede ser polvo acumulado en los rodillos, que les hace perder agarre. Varios modelos tienen un procedimiento de limpieza de la guía de papel que se corre desde el panel. Nunca fuerces la hoja para que entre.