Emprender en eventos
Cómo empezar un emprendimiento de papelería creativa para eventos desde cero
Qué elegir, qué necesitás de verdad, qué podés vender, cómo cobrar sin regalar tu trabajo y cómo organizarte para no vivir corriendo. La guía completa para arrancar con lo que ya tenés en tu casa.
Por Male · Rincón de Ideas · · 14 min de lectura
Hace rato que tenés ganas de empezar algo tuyo. No sabés bien qué, ni por dónde, ni si te va a salir. Tenés una idea dando vueltas, pero siempre te falta algo: la máquina, el curso, la plata, el momento justo.
Te lo digo de una: yo estuve exactamente ahí.
Y lo que más me frenaba era una idea que resultó ser mentira. Yo pensaba que para empezar un emprendimiento de papelería creativa necesitaba tener todo primero. Una impresora buena, una plotter de corte, un cuartito lleno de papeles, un montón de productos hechos. Recién ahí, con todo listo, podía largarme.
No. Se empieza al revés.
Se empieza con lo que tenés, se aprende haciendo, y se va comprando con la ganancia del trabajo. Yo arranqué imprimiendo en una gráfica del barrio porque no tenía impresora propia. Y estaba bien que fuera así.
En este artículo te voy a contar cómo armar tu emprendimiento de papelería y gráfica para eventos desde cero: qué elegir, qué necesitás de verdad, qué podés vender, cómo mostrarlo, qué hacer cuando te escribe el primer cliente, cómo poner precios sin regalar tu trabajo y cómo organizarte para no vivir corriendo.
Es largo porque es completo. Guardalo y volvé cuando lo necesites.
1. Antes de comprar nada: decidí qué querés hacer
Frená. Antes de la impresora, antes de los papeles, antes de mirar precios de máquinas en Marketplace.
Ya sabés que querés emprender en cumples, eventos o fiestas. ¿Pero en qué exactamente?
El mundo de los eventos es enorme, y arrancar sin definir esto es el error más común que veo. Dentro de la parte de decoración, más o menos podés dividirlo así:
- Decoración e instalación en el salón. Vas al lugar, armás, decorás, desarmás.
- Souvenirs. Los recuerditos que se lleva cada invitado.
- Papelería o gráfica para eventos. Invitaciones, etiquetas, toppers, cajas, cartelería, todo lo impreso.
- Trabajos en goma eva. Otro rubro, otras herramientas, otra lógica.
- Kits de decoración imprimibles. Vendés el diseño, el cliente imprime.
- Kits de decoración armados. Vendés todo hecho y listo para poner en la mesa.
Por qué «el que mucho abarca poco aprieta» es literal en este rubro
Sé lo que estás pensando, porque yo pensaba igual: «hago un poco de todo, así no le digo que no a nadie».
Suena bien. En la práctica es un desastre.
Cada rama tiene sus herramientas, sus materiales, sus proveedores, sus tiempos y sus mañas. Si querés hacer decoración de salón, souvenirs y papelería al mismo tiempo, vas a comprar tres veces más insumos, vas a aprender tres oficios a la vez y no vas a ser buena en ninguno todavía. Y encima vas a tener la plata repartida en cosas que no usás.
Elegí una. Poné toda la energía ahí. Aprendé, mejorá, hacete conocida por eso. Y después, con el tiempo, vas sumando servicios de a uno.
Cómo elegir tu rama sin marearte
Tres preguntas, contestadas con sinceridad:
¿Qué te gusta hacer de verdad? No qué te parece que da más plata. Qué disfrutás. Porque vas a estar horas y horas haciendo eso, y los primeros meses son cuesta arriba. Si no te gusta, lo dejás.
¿Qué podés hacer con lo que ya tenés en tu casa? Si tenés una compu y una impresora andando, la papelería te queda a mano. Si tenés paciencia y buen pulso pero cero máquinas, los souvenirs a mano o los imprimibles te sirven.
¿Qué se vende donde vos vivís? Date una vuelta por Instagram y buscá emprendimientos de tu zona. Fijate qué piden en los grupos de mamás de tu ciudad. Mirá qué se está usando en los cumples a los que vas.
En este artículo seguimos por papelería y gráfica para eventos, que es la rama con la que más gente arranca, porque es la que menos inversión inicial pide.
2. No necesitás todas las máquinas para empezar
Esta es la pregunta que más me hacen: «¿qué necesito para empezar en papelería creativa?».
Y te entiendo perfecto. Querés arrancar pero no querés meter plata en algo que todavía no sabés si va a funcionar. Tenés toda la razón. Así que respirá y no te compres nada todavía.
Las herramientas básicas de verdad
Para hacer gráfica para eventos, para empezar, necesitás:
- Una tijera que corte bien
- Una regla (mejor si es metálica, no se te come el filo del cúter)
- Un cúter o trincheta
Eso es todo. Estoy casi segura de que ya las tenés en tu casa.
Después existe herramienta para tirar para arriba: plotters de corte, guillotinas, plegadoras, sacabocados de mil formas, gubias, plantillas, pistolas de calor. Todo eso llega. Pero llega después, comprado con la ganancia de tus primeros trabajos, y no antes.
Si hay algo que te va a pasar en este rubro es que siempre, siempre, sale una herramienta nueva que parece imprescindible. No te desesperes. Comprá cuando el trabajo te lo pida, no cuando el entusiasmo te lo pida.
Aprendé la técnica antes de comprar la máquina. En el curso ABC de materiales y herramientas para papelería creativa te muestro qué hace falta de verdad para cada producto y qué te podés saltear al principio.
¿Y la impresora?
Si tenés una impresora en tu casa, aunque sea la vieja del escritorio, esa es tu impresora. Sí, esa.
No importa si es A4. No importa si tiene años. Antes de comprar nada, hacé esto:
- Alineala.
- Hacele una limpieza de cabezal.
- Imprimí una prueba en el papel con el que vas a trabajar.
- Averiguá si a ese modelo se le puede instalar un sistema continuo o si tiene cartuchos recargables.
Ese último punto es el más importante de todos. La tinta es el costo que te come la ganancia sin que te des cuenta, y la diferencia entre cartuchos originales y sistema continuo es abismal. Fijate el modelo, buscalo, preguntá en una casa de insumos.
Si todavía no tenés impresora: no compres, tercerizá
Escuchame bien: no inviertas en una impresora ahora.
Podés arrancar imprimiendo en una gráfica. Es más, te lo recomiendo. Nosotros empezamos así.
Sí, imprimir afuera sale más caro por unidad. Ya lo sé. Pero mirá todo lo que no tenés que comprar todavía: la impresora, las tintas, las resmas de papel de cada gramaje, el repuesto de cabezal. Es un montón de plata inmovilizada en algo que todavía no sabés cuánto vas a usar.
Vas a la gráfica con tu archivo, imprimís lo justo del pedido que ya te encargaron, y ese costo lo tenés perfectamente identificado para cobrarlo. Cuando el trabajo empiece a andar y estés yendo a la gráfica todas las semanas, ahí sí: comprate una buena impresora con la ganancia de tu trabajo.
Cambia todo comprar una máquina con la plata que ya generaste, en lugar de comprarla con la ilusión de lo que vas a generar.
La opción de inversión cero: productos digitales
Y si querés arrancar sin gastar absolutamente nada en insumos, existe un camino: los kits imprimibles.
Son productos digitales. Diseñás el kit completo de una temática (etiquetas, toppers, banderines, cajitas, lo que sea), lo vendés y el cliente lo imprime por su cuenta. No necesitás impresora, ni papeles, ni tijera, ni espacio de trabajo. Solo una computadora.
Además, un diseño lo hacés una vez y lo vendés muchas veces. Es de los pocos productos del rubro que no te obliga a cambiar horas por plata cada vez.
¿Te copa arrancar por acá? En los cursos de kits imprimibles vas desde el diseño hasta la entrega del archivo al cliente.
3. ¿Qué productos podés empezar a vender?
Ahora la parte divertida. Te dejo productos concretos, ordenados por dificultad, para que no arranques por el más difícil.
Para empezar esta semana
Todos estos son de gramaje bajo, se cortan con tijera o cúter y no tienen armado complicado:
- Etiquetas para golosinas (chocolatines, alfajores, chupetines)
- Rosetas y molinos
- Fajas para bolsas y cierres de bolsa
- Chip bags
- Envoltorios para vasos
- Etiquetas adhesivas personalizadas
Son ideales para arrancar porque un cumpleaños necesita muchas unidades de cada uno, el error sale barato y el cliente ve resultado inmediato.
Cuando ya le tomaste la mano
- Banderines y guirnaldas
- Bonetes
- Toppers para tortas y cupcakes
- Porta cup y pochocleras
- Milk box
- Carteles y círculos multiuso
- Invitaciones
Los que dejan mejor ganancia
- Cajas de todo tipo
- Letras 3D
- Bandejas y servilleteros
- Kits completos por temática
Los kits completos son la joya, porque en vez de venderle a un cliente diez etiquetas por dos mangos, le vendés la mesa entera. Mismo diseño, mismo día de producción, mucho mejor ticket.
Un consejo que vale oro: elegí cuatro o cinco productos y hacelos bien. No armes un catálogo con cuarenta cosas que nunca hiciste en tu vida. Te va a pasar que alguien te pida una y descubras a las tres de la mañana que no sabías cómo se armaba.
Elegí tu primer producto y aprendé a hacerlo bien. Cajas, toppers, souvenirs y más, paso a paso y a tu ritmo.
4. Cómo empezar a mostrar y vender tus productos
Hoy tenemos una ventaja enorme. Antes, para vender, necesitabas un local: alquiler, contrato, muebles, horarios fijos, quizás empleados. Hoy montás tu negocio desde tu casa con internet.
Pero igual necesitás un «lugar» donde tus clientes te encuentren y te puedan hacer pedidos.
Dónde vender
Redes sociales. Instagram y Facebook siguen siendo el punto de partida más lógico. Tienen tantos usuarios que es casi seguro que tus clientas están ahí, y no te cuesta nada empezar. Mostrá, contá, respondé mensajes.
Una tienda online. Hay plataformas con plantillas armadas y planes accesibles que te dejan tener tu web sin saber programar. Empretienda y Tienda Nube son las que más se usan por acá. Te sirve cuando ya tenés un catálogo estable y ventas repetidas.
Mercado Libre. Te abre todo el país, te resuelve los medios de pago y te deja poner publicidad para posicionar tus publicaciones. Ojo con las comisiones cuando saques tus cuentas, porque son altas y hay que contemplarlas en el precio.
Podés estar en varios lugares a la vez, pero al principio manejá bien uno.
«¿Cómo muestro mis productos si todavía no vendí nada?»
Este es el punto donde se traba muchísima gente. Y tiene solución.
Hacé algunos productos vos misma. Elegí dos o tres temáticas lindas, armá un set completo de cada una como si fuera un pedido real, y sacale fotos y videos. Listo. Ya tenés contenido.
No estás mintiendo ni inventando nada: son productos que hacés vos, hechos con tus manos, con la calidad con la que vas a trabajar. Son tus muestras.
Fotos y videos: acá se gana o se pierde la venta
Todo entra por los ojos. Tu clienta te encuentra, mira tus productos y decide en tres segundos. No hay charla de por medio.
Así que:
- Luz. Sacá las fotos de día, cerca de una ventana. La luz del velador amarillea todo.
- Fondo. Una cartulina, una lona, una tela lisa. Cualquier cosa que no sea el mantel de tu cocina.
- Encuadre. El producto centrado, cerca, que se vea el detalle.
- Video corto. Mostrá el armado, el movimiento, cómo se ve la mesa completa.
Nada de fotos oscuras, movidas o mal encuadradas.
Y te lo digo con cariño porque yo la hice: la foto del producto apoyado en el piso, o arriba de la mesa al lado de la tijera, el mate y el celular, no va. Tapás tu propio trabajo con desorden. Corré las cosas, poné una cartulina y sacá de nuevo. Son dos minutos y te cambia el perfil entero.
Las muestras digitales, tu mejor aliada
No vas a imprimir productos de cada temática que trabajás. Sería carísimo y no tendrías dónde guardarlos.
Para eso están las muestras digitales: armás el diseño sobre una foto o un mockup y mostrás cómo quedaría esa temática. Práctico, rápido y barato. Con eso ofrecés cincuenta temáticas sin haber impreso ninguna.
De la carpeta de fotos al catálogo de verdad
Cuando ya tenés productos y fotos, llega el momento de ordenarlos en un catálogo. Y esto te va a cambiar la vida cuando empiecen a escribirte.
Un catálogo que funciona tiene, por cada producto:
- Foto (si es una imagen de referencia y no tuya, aclaralo)
- Precio por unidad
- Tamaño
- Tipo de material (por ejemplo, en qué papel está hecha esa invitación)
- Cantidad mínima, si la tenés
Antes esto era un PDF que armabas a mano y que quedaba viejo a la semana, o mil fotos sueltas que mandabas de a una por WhatsApp.
Hoy con BaseNegocio armás un catálogo online propio: cargás tus productos, lo personalizás con tus colores y tu información, y te queda una página tuya para pasar por WhatsApp o poner en el link de Instagram. Tus clientas entran, miran todo con precio y detalle, y te arman el pedido ellas mismas. Y algo importante: en el catálogo se ve solo el precio final. Tus costos y tu ganancia quedan para vos.
Es lo mismo que pedía el catálogo de siempre, pero actualizado en un lugar y compartido con un link.
¿Querés que Instagram te traiga clientes de verdad? En la masterclass Instagram de principiante a experta vamos de cero a manejar tu cuenta como una profesional.
5. Te habló tu primer cliente: ¿y ahora qué?
Armaste todo, sacaste las fotos, publicaste y te sentaste a esperar. Hasta que un día suena el celular y hay un mensaje.
Y no sabés qué contestar.
Tranquila, a todas nos pasó. Con el tiempo sale solo. Pero hay cuatro cosas que quiero que tengas clarísimas desde el primer mensaje, porque son las que definen si vas a tener un emprendimiento o un dolor de cabeza.
Los cuatro «no» del principio
No digas a todo que sí. Estás con toda la ilusión del primer pedido y te van a pedir cosas que nunca hiciste, con plazos imposibles. Podés decir «eso no lo trabajo» o «para esa fecha no llego». No perdés al cliente por ser honesta: lo perdés por entregar mal.
No rebajes el precio. Este es el que más caro se paga. Si arrancás regalando tu trabajo para conseguir el primer sí, esa clienta te va a recomendar con ese precio, y vas a quedar atrapada ahí. Es mucho más difícil subir después que sostener desde el principio.
No apures tu producción más de la cuenta. Los tiempos que te ponés son porque los necesitás. Aceptar un pedido para pasado mañana te va a salir mal: trasnochada, apurada, con errores y con un producto del que no vas a querer sacar fotos.
Respetá tus formas de trabajo. Si pedís seña, pedís seña. Si entregás en siete días, entregás en siete días. Si no hacés envíos, no hacés envíos. Las excepciones «solo por esta vez» se vuelven la regla enseguida.
Escribí tus condiciones una sola vez
Lo más práctico que podés hacer hoy, ahora mismo, es armar un texto o una imagen que diga cómo trabajás. Lo escribís una vez y lo tenés listo para pegar en cada conversación.
Poné ahí:
- Si tomás seña y de cuánto
- Tiempo de diseño
- Tiempo de producción
- Fechas de entrega y con cuánta anticipación necesitás el pedido
- Dónde entregás
- Si hacés envíos y cómo
- Cantidad mínima por producto
- Cuántos cambios de diseño incluye el trabajo
Esa última la agrego yo por experiencia: si no aclarás cuántas correcciones entran, hay clientes que te piden veinte, y cada una es tiempo tuyo sin cobrar.
Todo lo que aclarás antes es un problema que no tenés después.
Qué preguntar antes de tirar un precio
Cuando te escriben «hola, ¿cuánto sale?», no contestes con un número. Contestá con preguntas:
- ¿Para qué fecha es el evento?
- ¿Cuántos invitados o cuántas unidades necesitás?
- ¿Qué temática?
- ¿Tenés algún diseño de referencia?
- ¿Lo retirás o necesitás envío?
Con eso ya sabés si el trabajo te entra en la agenda, cuánto material necesitás y cuánto tiempo te va a llevar. Recién ahí hablás de plata.
Del «¿cuánto sale?» al presupuesto
Y acá va algo que te posiciona distinto frente al cliente.
Una cosa es contestar por WhatsApp «te sale tanto». Otra muy distinta es mandarle un presupuesto hecho, con tu logo, con los productos detallados y las condiciones escritas.
Con BaseNegocio elegís a tu clienta, sumás los productos y te queda un PDF con tu marca para mandarle. Le llega algo que se ve profesional, de esos que dan ganas de decir que sí. Y a vos te queda registrado a quién le presupuestaste qué y por cuánto, que después es oro cuando te vuelve a escribir tres meses más tarde.
Que el primer mensaje no te agarre desprevenida. En la masterclass Cómo vender productos para eventos te cuento cómo manejar la conversación con el cliente de punta a punta.
6. Cómo poner precio a tus productos sin regalar tu trabajo
Llegamos a la sección más importante del artículo. Leela dos veces si hace falta.
Porque podés hacer los productos más lindos del mundo, tener las mejores fotos y un montón de pedidos, y aún así estar perdiendo plata todos los meses. Pasa muchísimo. Y no es porque falte talento: es porque nadie nos enseñó a sacar un precio.
El error de siempre: «papel + tinta y listo»
La cuenta que hace casi todo el mundo al principio es esta:
«Gasté 500 en papel y 200 en tinta, entonces me costó 700. Le cobro 1.000 y gano 300.»
Está mal. Y está mal de una manera que te va a hacer trabajar gratis durante meses sin que te des cuenta.
En esa cuenta faltan tres cosas enormes: tu tiempo, tus gastos y tu ganancia. Vamos una por una.
Los cuatro bloques de un precio bien puesto
Un precio se arma así:
Materiales + Tu tiempo + Gastos + Ganancia
= Precio de venta
Te lo explico con un ejemplo real: 30 etiquetas para golosinas de una temática. Los números son inventados para que se entienda la cuenta. Vos poné los tuyos.
1. Materiales
Todo lo que se consume físicamente para hacer ese pedido:
- Papel adhesivo (si de una hoja te salen 12 etiquetas, para 30 necesitás 3 hojas)
- Tinta (calculá el costo por hoja impresa, no por cartucho)
- Cinta, pegamento, hilo, lo que use ese producto
- Packaging con el que lo entregás: bolsita, celofán, la etiqueta con tu marca
Clave: sacá el costo por unidad, no por resma. Si la resma de 100 hojas te sale 20.000, cada hoja te sale 200. Ese es el número que entra en la cuenta.
Y sumá el desperdicio. Siempre hay una hoja que sale mal, un corte torcido, una prueba de color. Si no lo contemplás, lo estás pagando vos.
2. Tu tiempo
Este es el que nadie cobra. Y es el más caro de todos.
Anotá con sinceridad cuánto te lleva ese pedido de punta a punta:
- Diseño: 40 minutos
- Impresión y prueba: 20 minutos
- Corte y armado: 30 minutos
- Total: 1 hora y 30 minutos
Ahora ponele valor a tu hora. ¿Cuánto vale una hora de tu trabajo? No de tu trabajo «de emprendedora que recién empieza». De tu trabajo. Una referencia sencilla: pensá cuánto querrías cobrar por mes y dividilo por las horas que realmente podés trabajar.
Si tu hora vale 5.000, ese pedido tiene 7.500 de mano de obra. Eso va en el precio. Sí, aunque trabajes en tu casa. Aunque lo hagas mientras miras una serie. Aunque te encante hacerlo. Tu tiempo se cobra.
Y ojo con el tiempo de diseño, que es el gran regalado del rubro. Diseñar una temática desde cero lleva horas. Si después ese diseño lo reusás con otros clientes, genial, se amortiza. Pero la primera vez alguien lo tiene que pagar.
3. Gastos
Son los costos que tenés aunque no vendas nada ese día:
- Luz e internet
- El celular
- Movilidad (ir a la gráfica, ir a comprar insumos, entregar)
- Comisiones de las plataformas de cobro y de venta
- Suscripciones y herramientas que uses
- Mantenimiento de la impresora
Sacá el total mensual de todo eso y repartilo entre los pedidos que hacés por mes. Si gastás 60.000 por mes y hacés 30 pedidos, cada pedido carga 2.000 de gastos fijos.
4. Ganancia
Y acá viene la parte que más cuesta entender: la ganancia no es tu sueldo.
Tu sueldo ya lo cobraste en el punto 2, cuando pusiste el valor de tu hora. La ganancia es lo que le queda al negocio, y es la plata con la que después comprás la impresora, el papel al por mayor, la plotter, el curso que querés hacer.
Si no hay ganancia, no hay con qué crecer. Vas a estar dos años haciendo etiquetas con la misma impresora vieja, sin poder comprar nada, preguntándote por qué no arrancás nunca.
Poné un porcentaje de ganancia sobre todo lo anterior y respetalo.
Los cinco errores que te hacen trabajar gratis
- Cobrar lo mismo que la vecina. No sabés su costo, no sabés su calidad, no sabés si ella está ganando o perdiendo. Podés estar copiando el precio de alguien que también está perdiendo plata.
- No cobrar el diseño. Las horas frente a la compu son trabajo. Que sean lindas no las hace gratis.
- Olvidar el desperdicio y las reimpresiones. Sale mal, se corta torcido, el cliente cambia el nombre a último momento. Todo eso es papel y tinta que ya gastaste.
- No actualizar cuando suben los insumos. Este es letal en Argentina. Sacaste el precio en marzo, subió el papel dos veces, y en julio seguís cobrando lo mismo. Estás vendiendo a pérdida sin enterarte.
- Hacer descuentos «porque es conocida». La amiga de tu prima también le paga al verdulero. Si querés hacer un regalo, hacelo y decilo: «esto te lo regalo». Pero que no sea tu precio de lista.
Hacer estas cuentas sin volverte loca
Ahora bien. Todo esto que te expliqué está muy bien, pero hacerlo a mano para cada producto, con una calculadora y un cuaderno, y rehacerlo cada vez que sube un material, es agotador. Yo lo hice durante años con planillas de Excel que se me rompían solas.
Para eso armamos BaseNegocio, que es nuestra herramienta en Rincón de Ideas.
Cargás una sola vez tus gastos fijos, tus días y horas laborables y tus insumos. Después, por cada producto ponés lo que lleva de material, cuánto tardás y lo que querés ganar, y la app te devuelve el precio. Sin calculadora, sin planilla, sin acordarte de todos los números de memoria.
Y tiene tres cosas que resuelven, específicamente, los problemas de nuestro rubro:
- Te avisa si estás vendiendo a pérdida. Vos podés definir a mano cuánto querés cobrar. Si ese precio queda por debajo de tu costo, BaseNegocio te avisa antes de publicarlo. Chau a esos pedidos que hiciste con toda la ilusión y terminaron costándote plata.
- Actualizás todos los precios de una. ¿Aumentó todo otra vez? No hace falta ir producto por producto. Aumentás por porcentaje, mirás cómo quedaría todo antes de aplicarlo, y recién ahí confirmás.
- Te muestra a qué productos les pegó el aumento de un material. Cambiaste el precio de un papel y la app te dice qué productos usan ese papel, para que revises sus precios y no sigas vendiendo con costos viejos.
Es lo mismo que hacíamos con el cuaderno y el Excel, pero sin que se te escape nada.
Sacá tus precios bien de una vez. Probá BaseNegocio gratis, cargá tus productos y fijate cuánto tendrías que estar cobrando de verdad.
7. La organización vale tanto como el producto lindo
Podés hacer las cosas más hermosas del mundo, pero si no sabés qué pedido entregás mañana, dónde está el archivo de la clienta que te escribió el martes o cuánto te falta cobrar, se te va a caer todo.
La organización es lo que separa un hobby de un emprendimiento.
Tu espacio de trabajo
Tu lugar de trabajo tiene que estar ordenado y cada herramienta en su lugar, para que no se te pierda nada y encuentres rápido lo que necesitás.
No hace falta que gastes en organizadores lindos de Pinterest. Cajas de zapatos, latas de leche, tuppers, frascos. Cualquier cosa sirve. Lo importante es que cada cosa tenga su lugar fijo, no que se vea divino.
Los papeles, separados y rotulados
Si imprimís vos, esto te va a ahorrar plata literalmente.
No tengas los papeles de distintos gramajes todos juntos en una pila. Separalos y ponele un rótulo a cada uno con el tipo y el gramaje.
¿Por qué importa tanto? Porque el día que agarrás una hoja de 150 pensando que es de 250, imprimís todo un pedido de toppers y te das cuenta cuando ya está impreso. Perdiste papel, perdiste tinta, perdiste tiempo y tenés que volver a empezar. Un rótulo de papel escrito con birome te evita eso.
La computadora, ordenada de una vez
Esto es fundamental. Nada de carpetas tiradas por todos lados y archivos llamados «final2-ESTE-SI.psd» en el escritorio.
Armá una carpeta con el nombre de tu emprendimiento y adentro, una estructura fija:
- Fondos, subdividida por temáticas
- Trabajos, dividida por mes del año, y adentro de cada mes una carpeta por pedido con el nombre del cliente
- Identidad visual (tu logo, tus tipografías, tus colores)
- Moldes y plantillas
- Fotos de productos
Además de ahorrarte un montón de tiempo buscando, esto te da algo muy útil: abrís la carpeta de un mes y ves de un vistazo cuántos pedidos tuviste. Eso es información de tu negocio.
Y cuando una clienta vuelve el año que viene y te pide «lo mismo del año pasado pero con otro nombre», vos lo encontrás en diez segundos.
El listado de pedidos: de todos lados a un solo lugar
De todo lo de esta sección, esto es lo más importante.
Necesitás tener un listado de pedidos con: fecha de inicio, nombre del cliente, cantidad de artículos, temática elegida, día de entrega, seña cobrada y total.
Yo durante mucho tiempo usé una agenda de papel y un Excel al mismo tiempo. Las dos cosas. Y aún así se me escapaban señas, no me acordaba a quién le debía qué, y tenía la información repartida entre el cuaderno, los chats de WhatsApp, las notas del celular y la planilla.
Hoy eso lo tenés todo junto en BaseNegocio:
- Pedidos con estado, así sabés siempre en qué anda cada uno: si lo estás preparando, si ya está listo o si lo entregaste.
- Registro de clientes, para tener a mano a quién le vendiste qué.
- Cobros y recibos: anotás las señas y los pagos, la app te lleva la cuenta de cuánto te deben, y por cada pago le pasás su recibo.
- Tu tablero, donde de un vistazo ves cómo venís en el mes y cuáles son los productos que más te conviene ofrecer.
Ese último dato es el que más me sorprendió cuando empecé a mirarlo: casi siempre el producto que más vendés no es el que más te deja. Saberlo cambia qué ofrecés.
8. Organizá la producción para trabajar más rápido
Esto es un viaje de ida. El día que empezás a trabajar en serie no volvés atrás nunca más.
La forma intuitiva de trabajar es por pedido: agarrás el pedido de Sofi, lo diseñás, lo imprimís, lo cortás, lo armás, lo entregás. Después agarrás el de Caro y hacés todo de nuevo.
Es la forma más lenta que existe.
En serie es al revés: hacés cada etapa con todos los pedidos de la semana juntos.
Cómo puede quedar tu semana
-
Lunes: día de diseño
Diseñás todos los pedidos de la semana. Abrís el programa una vez, entrás en ritmo y no cambiás de cabeza cincuenta veces.
-
Martes: día de impresión
Imprimís todo junto. Cargás el papel una vez por gramaje, hacés una sola prueba de color, aprovechás la hoja completa combinando productos de distintos pedidos.
-
Miércoles y jueves: corte, plegado y armado
Primero cortás todo. Después plegás todo. Después armás todo.
-
Viernes: control, packaging y entregas
Revisás que no falte nada, armás los paquetes y salís a entregar.
Por qué rinde tanto más
Porque cada vez que cambiás de tarea perdés tiempo en preparar, buscar, cambiar el papel, limpiar, acomodar. Ese tiempo muerto, multiplicado por cada pedido, es una barbaridad.
Cortando veinte círculos seguidos tu mano agarra el ritmo y salen mejores y más rápidos que cortando cuatro, parando, y volviendo a cortar cuatro tres días después.
Y hay un beneficio extra: te obliga a saber el lunes qué tenés que entregar el viernes. Eso solo ya te ordena la cabeza.
Empezá probando con dos o tres pedidos juntos y vas a ver la diferencia enseguida.
9. Papeles, gramajes y materiales
Esto es una recomendación, no una regla. Cada una puede imprimir en el gramaje que prefiera y con el tiempo vas a encontrar los tuyos.
Si imprimís con impresora inkjet (chorro de tinta)
Podés usar papel fotográfico o papel bond (chambril u opalina).
- El fotográfico lo conseguís con terminación brillo o mate.
- El bond, chambril u opalina viene con terminación mate.
Si imprimís con impresora láser
Podés usar papel ilustración, que viene brillo o mate, o bond, chambril u opalina, con terminación mate.
Para etiquetas
Cualquiera de los dos tipos de papel te sirve, porque ambos tienen versiones adhesivas. Fijate siempre que el adhesivo sea el correcto para tu tipo de impresora.
Todos estos papeles los conseguís en librerías o papeleras. Al principio comprá de a poco y probá, hasta encontrar con cuál te sentís cómoda.
Qué gramaje usar para cada producto
| Gramaje | Papeles | Productos |
|---|---|---|
| Bajo | 90, 120 y 150 g | Rosetas, molinos, fajas, bolsas, etiquetas para golosinas, chip bags, vasos, cierres de bolsa |
| Alto | 200, 240/250 y 300 g | Banderines, bonetes, círculos multiuso, porta cup, pochocleras, carteles, milk box, invitaciones, cajas en general, letras 3D, bandejas, servilleteros, toppers |
La regla mental es simple: si el producto tiene que pararse solo o sostener algo, va gramaje alto. Si envuelve, se pliega o se pega, va gramaje bajo.
Descargate la guía completa de papeles, gratis. Armamos un ebook gratuito con todos los tipos, gramajes y para qué sirve cada uno. Tenelo a mano cuando vayas a comprar.
10. Empezá con lo que tenés y mejorá en el camino
Si llegaste hasta acá, quiero que te quedes con una sola idea.
Nadie empieza sabiendo todo. Nadie empieza con todas las máquinas. Nadie empieza con el catálogo completo, las fotos perfectas y los precios bien calculados.
Nosotros empezamos imprimiendo en una gráfica del barrio, con una tijera, una regla y un cúter. Y con muchísimas dudas.
Lo que sí se puede hacer desde el día uno es esto: elegir una rama, arrancar con lo que ya tenés en tu casa, mostrar tu trabajo con fotos decentes, cobrar lo que corresponde y organizarte para no vivir corriendo. Eso solo ya te pone adelante de un montón de gente que sigue esperando el momento perfecto.
El momento perfecto no llega. Llega el momento en que decidís empezar con lo que hay.
Y después, cada mes, aprendés una técnica nueva. Sumás un producto. Comprás una herramienta con tu propia ganancia. Subís tus precios porque ahora hacés cosas mejores.
Somos Male y Nahue, y si sos emprendedora o querés emprender, Rincón de Ideas es el lugar para vos. Tenemos todas las herramientas para que empieces desde cero, de una forma simple, acompañada y a tu ritmo.
Creemos en vos. Si nosotros pudimos, vos también.
Tu próximo paso
Aprendé la técnica con nuestros cursos, llevate el ebook gratis para leer tranquila, y ordená los números de tu emprendimiento en un solo lugar.
¿Cansada de sacar cuentas a mano? Probá BaseNegocio y armá tus precios, tu catálogo y tus presupuestos en un solo lugar. Sin tarjeta, y cancelás cuando quieras.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto necesito invertir para empezar un emprendimiento de papelería creativa?
Mucho menos de lo que pensás. Para arrancar con gráfica para eventos alcanza con una tijera, una regla y un cúter, más papel del pedido que ya te encargaron. Si no tenés impresora, imprimís en una gráfica y el costo lo pagás recién cuando ya tenés la venta hecha. Y si querés empezar con inversión cero, los kits imprimibles son productos digitales que solo necesitan una computadora.
¿Puedo empezar sin impresora?
Sí, y en muchos casos conviene. Podés imprimir en una gráfica y cobrarle ese costo al cliente dentro del precio, sin inmovilizar plata en impresora, tintas y resmas. Comprá tu impresora cuando el trabajo ya esté andando y puedas pagarla con la ganancia. La otra opción sin impresora son los kits imprimibles, donde vendés el diseño y el cliente lo imprime.
¿Cómo calculo el precio de un producto artesanal?
Con esta fórmula: materiales + tu tiempo de trabajo + gastos + ganancia. Los materiales se calculan por unidad, no por resma, y hay que sumar el desperdicio. El tiempo incluye el diseño, no solo el armado. Los gastos son la luz, internet, movilidad y comisiones repartidos entre los pedidos del mes. Y la ganancia es lo que le queda al negocio para crecer, aparte de tu sueldo. En BaseNegocio cargás esos datos una vez y la app calcula el precio por vos, y además te avisa si un precio queda por debajo de tu costo.
¿Qué productos conviene vender al principio?
Los de gramaje bajo y armado simple: etiquetas para golosinas, rosetas, molinos, fajas, cierres de bolsa, chip bags y envoltorios para vasos. Se venden en cantidad para cada evento, el error sale barato y no necesitan herramientas especiales. Cuando ya le tomaste la mano, sumá toppers, banderines, invitaciones y cajas, que dejan mejor ganancia. Elegí cuatro o cinco productos y hacelos bien antes de ampliar el catálogo.
¿Cómo organizo los pedidos si recién arranco?
Necesitás un listado con fecha de inicio, cliente, cantidad, temática, día de entrega, seña y total. Sumale carpetas ordenadas en la computadora (una por pedido, dentro del mes que corresponde) y los papeles separados y rotulados por gramaje. Podés empezar con un cuaderno o una planilla, aunque con el tiempo se vuelve incómodo tener todo repartido. Con BaseNegocio centralizás pedidos con su estado, clientes, señas, saldos y recibos en un solo lugar.